Moises Ville - www.mville.com.ar
 
¿Recuerdan?

Eugenio Helman (Pocho)


 

Hoy quiero dedicarlo a rememorar algunas particularidades, que de pronto me hacen revivir cosas de chicos:

¿Alguien recuerda a Moishe Banchoc? Era un señor que vivo había ababndonado la vida, bebbía para olvidar, nunca se supo que cosa, presumiblemente sus recuerdos de su patria lejana o su familia más lejana aún, dados los acontecimientos mundiales,que atrasaban o no permitían llegar las noticias a destino.Incluso los chicos, con su agresividad sin malicia, le decíamos Moishe Banchoc mit the breite nuz, no se porque, pero a él se le llenaban los ojos de lágrimas, no lo sentía como una burla, sino como un viejo recuerdo muy suyo que no vcompartía.

¿Quién no recuerda las cervezadas en el Bar de Eidelman, que luego fué con billares de Gustavo Sacs? Tengo en la mente partidas de billar entre varones y señoritas, una de ellas era Doris y si no estoy olvidado Beba Brener, mientras con el hermano y otros amigotes tomabamos un chopp con "basuritas", es decir maní, y que a veces se repetía en el Bar frente a la plaza.

Alguien se acuerda todavía del trencito que había circunvalando la escuela Joaquín V.Gponzález? El tramo es decir la ruta era el jardín de la escuela y muy de tarde en tarde cuando el comportamiento era excelente marchaba no se a través de que mecanismo y nosotros observabamos como la ingeneiería científica podía reducir un concepto de la modernidad para que los chicos se divirtiesen.

Otro tema fué la lección de la morera y el gusano de seda. Nunca la olvidaré- La escuela tenía tres o cuatro plantas de morera y la maestra, creo que fué Juana Rosenthal de Fridman , las preparó con unos gusanitos, para equilibrar el concepto del trabajo y la producción y de paso enseñarnos que nada en la vida se conseguía sin trabajo, sin estudio. Estas maestras, formadas con las hermanas Cosettini en Rafaela, nos transmitieron tantos conceptos de similar intensidad, que aun hoy los recuerdo y más de una vez se lo transmito a mi hija que heredó de su mamá y de mí la pasión por el estudio, sino que también muchos estudiantes a mi cargo en la Facultad, la toman como lema de progreso. O tempora , o mores!

Cuantas cosas para contar. A quien se le habría ocurrido, leernos libros infantiles, sentados en sillitas pequeñas, a la sombra de los eucaliptos y pretender y lograr a veces cuales eran las enseñanzas de un cuento donde los animales hablaban como seres formales!

Nos estamos acercando a Purim. Quién no recordará los hamentashn de la Panadería de Riveles, con tanto dulce de membrillo y la alegríaque reinaba, cuando en la sinagoga se pronunciaba Aman, el ruido que despertabaentre los chicos? ¿Cómo valorar esta niñez feliz, calurosa de amor filial y paternal, amistosa con tantos chicos, sin carencias, pero tampoco grandes abundancias, pero donde primaba el amor y el respeto.

Yo tuve la suerte que en mi casa vivía mi abuela Inde Pfepfferman de Fistel y mis abuelos Isaac Helma y Eva Ludmer de Helman, de forma que todas las tardes una de mis obligaciones era leerles el roman(novela por entregas), que salía en la parte posterior del Idishe Tzaitung y de Di Presse.Supongo que les interesaría las novelas, pero también querían que mejorara mi idish, que aún poseo, quizá con mucho menos facilidad que entonces, pero lo poseo como un recuerdo de mi niñez y adoescencia y aún hoy lo charlo con mis primos....!

O tempora, o mores! ¿pueden creerse tantas cosas, de una crianza tan de niño, sin televisores, sin compact, pero llenos de libros que quedaron en la memoria como ejemplos de vida. Recordemos la fiesta que significaba cuando llegaban los camiones trayendo pescado fresco y las panzadas que nos dabamos con las preparaciones culinarias que se hacían. ?

Dejemosnos de memorias ahora. Un abrazo para toda la gente en general y para los amigos muy en particular.

Dr.Eugenio Helman(Pocho)

 

<Volver a la biblioteca >